Ars facere

En esta sección que ahora se inaugura pretendo poner en valor el conocimiento de las técnicas y materiales pictóricos desde su origen hasta nuestros días. Espero que sea útil para aquellos que quieran empezar en el mundo de la pintura o el dibujo como artífices, así como ameno para aquellos cuyo interés se queda en el del mero diletante.
Cuando empezamos como estudiantes y necesitamos conseguir nuestros materiales para pintar o dibujar simplemente acudimos al comercio especializado o incluso a bazares (craso error) y compramos todo lo necesario: papel, lápices, pinturas, lienzos, pinceles, sin tener un mínimo conocimiento de las propiedades básicas de cada material y de la calidad mínima que deben tener. Consecuencia: gastamos dinero inútilmente y la frustración aparece al encontrar dificultades que sólo se deben al uso incorrecto o baja calidad de los materiales.
Por ello es importante al principio un buen asesoramiento por parte de un profesional o del personal de los comercios especializados (aunque no siempre son sabedores de las propiedades de todos los materiales que venden).


Antiguamente la formación del artista empezaba precisamente con el trabajo, bajo la dirección de un maestro, en un taller moliendo pigmentos, preparando aglutinantes y barnices, imprimando lienzos, afilando instrumentos de dibujo o grabado, etc.
La aparición de las Academias en el XVIII provocará la pérdida de este aprendizaje. El artista ya no quiere ser un artesano más y aspira a una categoría profesional superior. Además, la fabricación de los materiales artísticos se industrializa y el pintor ya no participa en su elaboración. Actualmente en la enseñanza de la Bellas Artes el énfasis en la teoría o lo conceptual en detrimento de la praxis han derivado en una ignorancia generalizada sobre las propiedades y uso de los materiales y técnicas del Arte actuales y no digamos antiguos.
Mi formación y trabajo en restauración de obras arte me hizo redescubrir la apasionante historia y evolución de las técnicas y materiales que el arista ha utilizado para dar vida a sus creaciones artísticas.
Pero entremos en “materia” y sepamos qué distingue una técnica pictórica de otra.
Primero es necesario entender qué es la “pintura”; básicamente se compone de una sustancia colorante normalmente en forma de polvo (las tintas serían una excepción) que llamamos PIGMENTO y de una sustancia adhesiva que la mantiene cohesionada y la adhiere al soporte de forma permanente que llamamos AGLUTINANTE. Como les digo a mis alumnos “la pintura es pigmento más pegamento”. Aunque, como en todo, hay excepciones a esta regla: en la técnica del pastel no hay aglutinante y el pigmento se adhiere al soporte sólo por fricción.
Es precisamente el aglutinante el que caracteriza y distingue una técnica pictórica de otra. Es el aglutinante el que aporta a la pintura sus propiedades de secado, flexibilidad, solubilidad, brillo, transparencia. Así pues, en la técnica del óleo el aglutinante es un aceite secante; en la pintura acrílica es una resina acrílica, en la acuarela es una goma vegetal, en la pintura al fresco es la cal, en el temple es el huevo o una cola animal, en la encáustica una cera-resina, etc. Es posible modificar estas características añadiendo lo que conocemos por MEDIO o MEDIUM por ejemplo para acelerar el secado de una pintura al óleo o retardar el secado de un acrílico.
También podemos distinguir en dibujo entre técnicas secas y húmedas dependiendo del estado físico del aglutinante. Así, el dibujo con lápices de color sería una técnica seca y el dibujo tinta china y plumilla sería una técnica húmeda.
Otro factor a tener en cuenta sería lo que llamamos SOPORTE, la superficie sobre la que se aplica la pintura y que también aporta sus propiedades a la obra pictórica. Por ello podemos distinguir entre óleo sobre lienzo y óleo sobre tabla, entre acrílico sobre lienzo y acrílico sobre papel, temple sobre tabla y pintura mural al temple, etc. Es el soporte el que aporta a la pintura otras características como la textura, absorción, dureza, flexibilidad, peso y permanencia. Para que la pintura se adhiera de forma óptima al soporte a veces es necesario aplicar una capa sobre él que llamamos IMPRIMACIÓN. Es el caso de los lienzos o tablas para pintar.
Así pues, la calidad y durabilidad de una obra pictórica dependerá de la calidad de estos tres factores: los pigmentos, los aglutinantes-medios y el soporte. Por eso no tiene sentido emplear una pintura de gama profesional sobre un lienzo de baja calidad o viceversa. Esto aunque parece obvio es un error que se comete a menudo.

Próximamente entraré en profundidad a estudiar la historia, evolución y características de una de las técnicas pictóricas más longeva y popular hoy en día como es el ÓLEO.

Os animo a investigar en este campo tan apasionante. En la escuela tenemos libros a disposición de l@s alumn@s para introducirse en este conocimiento a parte, claro está, de la práctica y clases que dedicamos a conocer los materiales que se utilizan.

¡Hasta pronto y feliz agosto!

antiguo tubo de óleo
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